La Ley contra el Hampa No.1: Las Vampiras de Brisbane
En las riberas del rio Brisbane un
remero descubrió un cuerpo desnudo cubierto de heridas, por lo que llamó a la
policía para denunciar este hallazgo. Lo primero que encontraron los agentes
fue una tarjeta bancaria del «Commonwealth Bank» estampada con el nombre “Miss T Wigginton” en uno de sus zapatos, por lo que dedujeron el nombre de la
primera sospechosa hasta antes de conocer la identidad de la víctima.
Los investigadores forenses
registraron el área buscando evidencia física y encontraron la billetera de un
hombre metida debajo de la puerta del club náutico cercano. Los documentos de
identidad revelaron la identidad de la víctima es la de Edward Clyde Baldock
servidor público de 47 años y padre de cuatro hijos. Por su parte la autopsia determinó la causa
de muerte de Edward: él había sido apuñalado 27 veces, con las principales
arterias del cuello y la vena yugular cortadas, además puñaladas en los lados izquierdo
y derecho del torso. Incluso tenía marcas de pinchazos en la parte superior de
la espalda y los hombros, es decir, alguien había metido los dedos en algunas
de las puñaladas.
El Sr. Baldock estaba esperando un taxi la noche anterior, porque había bebido mucho alcohol después de jugar a los dardos con amigos. Una mujer atractiva llamada Kim Jervis lo convenció de subir a su auto junto a sus otras amigas, llevándolo a un parque a orillas del río Brisbane.
Ella era una mujer bella y muy femenina que gustaba coleccionar muñecas hasta su adolescencia, incluso contemplo la posibilidad de ordenarse como monja, pero las malas amistades le lavaron el cerebro.
En un principio se creía que las mujeres lo introdujeron a la fuerza en el auto, especialmente porque la líder del grupo era una mujer llamada Tracey Wigginton, la cual los medios mencionaron que medía 1,83 metros de altura y pesaba 95 kilogramos, exagerando su apariencia y potencial físico.
El hombre estaba tan borracho que se quedó dormido en el asiento de atrás junto a Kim y Tracy Waugh, quien antes había sido una tímida estudiante de colegio católico y que ahora realmente creía que Wigginton era «...la novia del diablo». Esta última aprovechó la inconciencia del hombre, para ordenar a su amante Lisa Ptaschinski que condujera hasta un lugar que tenía en mente. Es de mencionar que, Lisa era sólo una de sus varias amantes, además que solo la había conocido con dos semanas de anterioridad, siendo manipulada por la líder aprovechando su inestabilidad psicológica, demostrada por las más de 80 hospitalizaciones por autolesiones o sobredosis de drogas en los anteriores 5 años.
Lisa y Wigginton fueron las que se
ofrecieron a último momento para sostener relaciones con el Sr. Baldock. Él se había
quitado inmediatamente toda la ropa, excepto los calcetines, y la había doblado
ordenadamente a su lado, creyendo que haría un trio bajo la luna, incluso guardó
amablemente la tarjeta bancaria de Wigginton en su calzado cuando esta regresó un
momento al auto. Lo que no sabía el hombre es que el cuchillo que portaba la
asesina no podría decapitar a una persona, es por eso por lo que regresó hasta
donde Kim para que le prestara su puñal tipo “mariposa”, que está
incluso había nombrado como “ninja”.
En el momento en que Lisa comenzaba
a intimar con el señor Baldock, Wigginton lo apuñalo por primera vez por la
espalda, a lo que la víctima preguntó qué estaba haciendo mientras intentaba
agarrar su mano, sin embargo, la atacante respondió apuñalándole el cuello,
luego le echó la cabeza hacia atrás por el pelo y lo apuñaló en la parte
delantera de la garganta, causándole finalmente la muerte.
El acto siguiente sería descrito
más tarde por la propia Lisa como «...el frenesí de alimentación de un tiburón»,
cuando Wigginton apuñaló sin piedad más de 20 veces el cuello del hombre, en un
ataque frenético que pretendía decapitar a la víctima y, así, beber su sangre.
Lisa regresó al auto aterrada para que Wigginton bebiera sola la sangre de su
víctima.
Wigginton fumó un cigarrillo
mientras veía el cuerpo y mencionó que «...no sentía nada», incluso mencionó en
una entrevista formal con la policía que, el señor Baldock «...había hecho un
sonido de gárgaras. Sabía que la sangre salía de su boca». Ella bebió la sangre
del cuerpo de su víctima por varios minutos, hasta que la coagulación de la
sangre le dificultó beber más, por lo que decidió bañarse y lavar los cuchillos
en el río, luego llamó a Lisa y Kim para que vieran su “obra de
arte”.
Tracey nunca salió del auto por el
temor que le produjo esos hechos e, incluso, relataría posteriormente que podía
oler la sangre en el aliento de Wigginton mientras se alejaban de la escena del
crimen, pero que ella y las demás no mencionaron nada por el terror que le
causaba la asesina.
Wigginton se dio cuenta de que
había olvidado su tarjeta bancaria del «Commonwealth Bank» cuando
regresó a su apartamento en el suburbio de Enoggera, en el noroeste de
Brisbane, por lo que antes del amanecer volvió a buscarla, sin éxito. No podía
al lugar de los hechos porque, para el momento en que regresara, el cuerpo del Sr.
Baldock ya habría sido encontrado, lo que sucedió unas horas más tarde, como ya
lo había narrado.
La policía no tardó en tocar a su puerta,
pero ella les convenció con la historia de que, aunque había estado cerca del
río el día anterior, no sabía nada sobre ese asesinato hasta que ellos mismos
lo mencionaron. Esta excusa puede sonar ridícula en la actualidad, teniendo en
cuenta la evidencia física hallada señalándola directamente, pero hasta hace
pocas décadas, las mujeres eran vistas como personas incapaces de ejercer
violencia, siendo esta la naturaleza exclusiva de los hombres. En el
caso específico de Australia, sólo el 10% de los homicidas eran mujeres según
los datos oficiales del Instituto Australiano de Criminología, entre 1990 y 1991.
El problema para la asesina surgió
cuando en la investigación comenzaron a mencionarse los nombres de sus
cómplices, las cuales no sólo distaban de parecer ciudadanas ejemplares, por el
poco cuidado de su imagen -para una mujer de su época- así como sus problemas
psiquiátricos. Es probable que varias de ellas no tardaran en delatar a las
otras incluso antes de presentar la primera entrevista policial.
En concreto, Lisa no solo le contó a la policía sobre el asesinato, sino que fue más allá de su deber y le dijo a la policía que, su amante realmente creía que ella era un vampiro y que recientemente la había obligado a cortarse la mano para que Wigginton pudiera chuparle la sangre. Una vez que la policía tuvo la confesión de Ptaschinski, se abalanzaron sobre Wigginton, quien les contó a los oficiales todos los detalles espeluznantes. Es por esto por lo que, las cuatro mujeres ya estaban bajo custodia policial al caer la noche del 21 de Octubre de 1989.
El grupo de jóvenes fueron
presentadas por primera vez ante autoridades judiciales, el lunes 23 de octubre
de 1989, siendo acusadas formalmente del asesinato del señor Baldock.
Lastimosamente para las demás, Wigginton no sintió vergüenza de sus actos, sino
que aprovecho la atención de los medios de comunicación para hacerse famosa,
por lo que confesó absolutamente todo lo ocurrido esa noche, así como detalles
íntimos y mórbidos de su vida, incluso si ello conllevaba a señalar con
calumnias a sus seres queridos. En una ocasión exclamó ante los medios
televisión:
«...Es difícil ser famoso,
¿no? (….) Una leyenda en mi propia mente».
Wigginton incluso revelo las
razones que llevaron a las mujeres a cometer el asesinato. Ese día ella vio un
vídeo tipo “snuff” antes del asesinato, en el cual se mostraba como la cabeza
de alguien explotaba después de recibir un disparo. En la noche fue a beber alcohol
con sus cómplices durante dos horas en el club lésbico de Brisbane, hasta que ella mismo afirmó ser una vampiresa con una «...necesidad
de alimentarse» por lo que mataba y bebía la sangre de animales, incluso había
estado planeando durante algún tiempo llegar al asesinato de un hombre para
poder “alimentarse” de él, fue así como Kim decidió retarla debido a
la incredulidad que le generaba esta afirmación. Lisa y Tracey las acompañaron
mientras conducían por la ciudad, para elegir a su víctima al azar, hasta que
Wigginton vio al Sr. Baldock salir de un bar.
El espectáculo más grande de
Australia.
El juicio ante el Tribunal Supremo del Estado de Queensland inició hasta el año siguiente, específicamente el 1 de febrero del año siguiente, en el que Wigginton se declaró inmediatamente culpable del asesinato de Baldock, impidiendo cualquier posibilidad de defensa realista para sus cómplices y, aunque se declararon inocentes, fueron juzgados como culpables a los pocos días.
El juicio contra
la asesina duró apenas nueve minutos, más que se debían agotar las solemnidades
del juicio. El de sus cómplices duró
los hasta quince días del mes, pero sólo porque se debía presentar todo el
material probatorio bajo las normas del debido proceso, la sentencia y condena
ya habían sido decidas. La sala de audiencia había desnaturalizado en favor del
entretenimiento, pareciendo más un escenario televisivo que recreaba un drama
televisivo estadounidense sobre crímenes, con la sala llena y la cobertura de
las audiencias retransmitida por todo el mundo.
En un principio las mujeres no subieron al
estrado, pero al tribunal se le mostraron entrevistas grabadas en vídeo
realizadas pocos días después de sus arrestos, que cubrían de todo, desde
lesbianismo hasta incesto, vampirismo y adoración satánica. Los editores de los
periódicos coincidieron en que se trataba de una lectura mucho más entretenida
que lo que estaba sucediendo en Oriente Medio, ya sea la Guerra de Afganistán o
la del Golfo Pérsico.
En el momento decisivo las tres
mujeres se declararon inocentes, por lo que no tuvieron otra opción que andarse
con rodeos, ya que las tres estaban decididas a echarle toda la culpa a
Wigginton. La defensa fue que Wigginton los intimidaba y que, si no la ayudaban
a asesinar al Sr. Baldock, les haría daño. Lisa estaba decidida a pintar una
imagen completa de Wigginton como vampiro, por lo que supuestamente había
comprado sangre a un carnicero para poder beberla, también repitió la historia
que le había contado a la policía: «...que Wigginton la había obligado a
cortarse la mano para poder beber la sangre de Ptaschinski». Por su parte Tracey
Waugh tuvo la mejor defensa, por que nunca se había bajado del coche.
Tracey Waugh finalmente fue
absuelta después de que el tribunal decidió que, no había desempeñado ningún
papel activo en el asesinato e, incluso, había intentado impedir que Kim Jervis
participara. Esta última recibió 18 años de prisión, aunque se redujeron a 12
años en apelación. Por su parte Tracey Wigginton y Lisa Ptaschinski fueron
condenadas la pena máxima en esa parte de Australia, es decir, 20 años o menos.
El juicio inició
un falso debate jurídico en Queensland, porque al hacer pública la evidencia
“confidencial” en video de las entrevistas psiquiátricas de Wigginton, se está
violando la privacidad médico-paciente. El debate se dio por terminado oficialmente
muchos años después, cuando ella misma hizo públicos sus informes de psicólogo
y de prisión en 2009, cuando una solicitud de libertad condicional fuese
rechazada. Lo cierto es que muchos
asesinos con potencial de convertirse en “seriales”, tienen nula empatía por las
víctimas y por las consecuencias de sus actos, en ocasiones su ego sólo busca ser
el centro de atención de la sociedad, como parece ser el caso de esta “chupacabras”
australiana.
El debate
sólo era una cortina de humo implantada por lo que, ya desde entonces, era el
movimiento feminista. Las feministas con influencia política y poder en los medios,
buscaban cambiar la percepción del público sobre las asesinas, para mantener la
idea de que una mujer no podía ser violenta. En concreto, pretendían que a Wigginton
se le eximiera de la responsabilidad penal porque, según ella, había sido violentada
sexualmente por su abuelo, el que cometió supuestamente incesto. Sin embargo,
desconocían que su abuelo, no sólo la había adoptado a ella, sino que también a
su madre, así que al momento de criarla era un hombre muy anciano como para ser
capaz de hacer algo como eso. La idea tanto del incesto como de las personalidades
múltiples fue un invento de Wigginton durante una supuesta sesión de hipnosis
y, dado que no pretendía que se le declara inocente, sólo quiso exagerar la
historia de su vida para llamar la atención de los medios.
La errática vida de Tracey Avril
Wigginton.
La vida de Wigginton había cobrado protagonismo y los periodistas profundizaron en sus antecedentes, a continuación, relatare lo que se conoce sobre ella, omitiendo muchos hechos que ella mencionó para ensalzarse durante sus literalmente “15 minutos de fama”, así como las acusaciones de sus cómplices para “zafarse” de la pena de prisión.
Wigginton creció en la ciudad
costera de Rockhampton, en el norte de Australia. Los padres se divorciaron cuando tenía tres
años y, como su madre Rhonda Hopkins ya no podía arreglárselas, fue adoptada
por sus abuelos George y Avril Wigginton, los cuales eran bastante adinerados.
Los abuelos de Wigginton murieron en 1981 y le dejaron una herencia aproximada
de más de 300.000 dólares estadounidenses de la actualidad, cuando esta tenía
sólo 15 años.
En ninguna entrevista se menciona
que hizo la entonces adolescente con la nada despreciable fortuna que heredó,
pero se sabe que regresó a vivir brevemente con su madre Rhonda Hopkins, la
cual nunca aceptó el lesbianismo de su hija. El rechazó de
su madre la obligó a mudarse con
una amiga de la familia, llamada Kaye Warry, la cual vivió con ella hasta los
20 años. En las propias palabras de Warry en ese tiempo era:
«…una niña cariñosa, artista
talentosa y católica devota».
Wigginton hizo un curso de
hotelería en "Rockhampton TAFE" en 1982. Fue en eta época en que se cortó el pelo
y comenzó a llamarse a sí misma como “Bobby”, algo que su madre Rhonda Hopkins
nunca aceptó, por lo que no podía creer a la evaluación de los psiquiatras
forenses en medio de la investigación penal, cuando le diagnosticaron a
Wigginton con múltiples personalidades, aunque admitió que su hija tenía un
lado marimacho cuando se llamó así misma como “Bobby”. Incluso mencionó en una entrevista posterior a
su condena que:
«...los problemas comenzaron
cuando se convirtió en parte de la comunidad lésbica de Brisbane después de
mudarse de Rockhampton (...) ella y su amante lesbiana eran
chicas de campo que en principio no formaban parte de la comunidad lésbica de
la ciudad de Brisbane. Estoy muy en contra de esa comunidad lésbica».
Wigginton prácticamente abandonó toda su vida anterior, incluso el curso de hotelería, así que ahora trabajó como prostituta y como portera en un club nocturno. En los relatos de la propia asesina, ella menciona que conoció a una mujer con el seudónimo de “Sunshine”, pero los datos sobre ella son tan escuetos que, probablemente sea mucha de los hechos fantasiosos sobre su vida, los cuales en su momento usó para obtener la empatía de los medios.
En su caída a la locura, veía constantemente largometrajes de terror, representando repetidamente escenas en las que personas eran mutiladas o asesinadas. Ella dibujó patrones en sangre de carne de animales y de cortes que se hizo en su propio cuerpo.
Wigginton dejó Rockhampton y se mudó a Brisbane junto con una de sus varias amantes, siendo este el último domicilio hasta que fue buscada por la policía el día del homicidio. Ella se volvió más solitaria a pesar de sus encuentros sexuales, además empezó a llamarse a sí misma con otro nombre, siendo este nuevo el de “Fred”.
Las Secuelas del Vampirismo.
Wigginton fue encarcelada para
cumplir su condena en la prisión de mujeres de Brisbane, pero su estancia en el
sistema carcelario fue diferente al de las demás, si bien ayudó a
administrar la biblioteca en la prisión de mujeres de Brisbane para reducir su
sentencia en prisión, causaba pavor en las demás reclusas. Una exreclusa que compartió
en el mismo periodo que ella, llamada Vicki Geritz, menciono a los medios que:
«...No
era como las otras niñas (...) se sentaba allí durante horas haciendo rodar
canicas y rechinando los dientes (...) también enrolla la lámina de plata de
los paquetes de cigarrillos y la gira en la mano hasta que se desintegra (...)
ella es malvada. Es una persona extraña en su propio mundo».
La infamia mediática
de Wigginton le dificultó aprovecharse del sistema judicial en más de una
ocasión, como cuando fue trasladada una gran penitenciar de mínima seguridad en
2003, lo que desato protestas y cubrimiento mediático, entre otras cosas porque
hay registros de mala conducta en prisión hasta con posterioridad, como cuando
agredió a un funcionario penitenciario y a una reclusa en 2006.
Los medios informaron erróneamente que Wigginton iba a ser liberada en abril de 2008. Sin embargo, en realidad fue Lisa quien fue liberada bajo el programa de licencia de reasentamiento, con un máximo de 12 horas de licencia cada dos meses durante seis meses.
Por su parte Wigginton
presentó cuatro solicitudes de libertad condicional sin éxito antes de que
finalmente fuera liberada. La solicitud de libertad anticipada de 2009 fue
rechazada por la junta de libertad condicional debido al delito grave y
violento cometido por esta, además a los informes psiquiátricos que la catalogaban
como “un riesgo medio a moderado” de sufrir más delitos violentos en los
próximos siete a diez años. En palabras de los especialistas:
«...La
junta consideró que usted representaba un riesgo inaceptable para la comunidad
en ese momento y decidió rechazar su solicitud de orden de libertad condicional».
Ella salió de prisión a pesar de mentirle a la junta de libertad condicional y después de 22 años, el día 11 de enero de 2012, aunque primero fue llevado a un alojamiento para mejorar su salud. Ella sufría de diabetes por no realizar ningún tipo de actividad física en dos décadas, además de que pesaba visiblemente más que cuando entró, en incluso caminaba con ayuda de muletas a pesar de tener sólo 46 años.
Wigginton
mantuvo un perfil bajo hasta 2019, cuando compartió en Facebook imágenes
escalofriantes que animaban a la gente a “...entrar en pánico, porque he
vuelto”. En una página de Facebook con el nombre de uno de sus alter egos,
publicó fotografías de vampiros, brujas, demonios y un montón de calaveras y
huesos. Una publicación hacía referencia a comer gente y decía:
«...no
te metas en los asuntos de los dragones porque eres crujiente y bueno con kétchup».
El Juicio del Investigador.
Lo cierto es
que las capacidades físicas tan reducidas de Wigginton le dificultan cometer cualquier
tipo de delito contra otros, sin importar su predisposición mental para cometer
actos violentos. Esto sumado a que la mujer tampoco demostró un intelecto siquiera
corriente y el éxito de su único homicidio puede deberse más a la mala suerte de
su víctima que a las aptitudes de la homicida. Las pocas capacidades de manipulaciones
que uso en su momento, son ahora opacadas por su mala fama.
El caso se convirtió
en un hecho sin precedentes en Australia, más que todo por la naturaleza tan
peculiar del delito y sus participes, así como las conductas de estas durante
la investigación y su posterior judicialización, desmontando muchos prejuicios hasta
beneficiosos que se tenían sobre las mujeres al momento de enfrentar el sistema
policial y el judicial.
El juicio de
estas vampiresas también fue uno de los hitos para la televisión y el entretenimiento
en general, más que todo porque los criminales que eran asediados por los
medios, siempre eran asesinos seriales o agresores sexuales prolíficos, incluso
secuestradores eficientes, pero esta homicida inepta fue de las primeras asesinas
que realizaron sus actos por fama y hasta exageran elementos de morbo en su
historia por atención pública.
El hecho de
que la homicida sea una mujer lesbiana, la cual se presume tenía “disforia de género”
– un término que en su momento no existía-, además de que renegaba de la
religión católica y creía que ejercía brujería -hasta el punto de creerse “vampiresa”-;
hace que en la actualidad su caso sea narrado calificándola como una “víctima
de la sociedad” por muchos creadores de contenido en internet, asumiendo muchas
de las mentiras que mencionó como ciertas, aun a sabiendas tanto de la inestabilidad
psicológica de las participes como de sus deseos de fama.
Este sesgo
tan exagerado para con la forma en que se presenta a los criminales en los
medios de comunicación, se le llama efecto «Rashōmon» (羅生門) debido al mundialmente conocido largometraje del
director Akira Kurosawa (黒澤 明),
el cual sirvo como ejemplo y popularización de aquel efecto producido por la subjetividad y la
percepción personal, a la hora de contar
la misma historia o situación, por lo que las persona que la cuentan lo hacen
de forma diferente, pero de manera que cualquiera de las versiones es
razonablemente posible, sin tener que ser por ello falsa ninguna de estas
versiones.
En los casos titulados como «True Crime» por lo medios de entretenimiento estadounidense, convirtiéndose en un género cinematográfico en las distintas plataformas de contenido visual en Internet, pareciese que no hay grandes consecuencias en alterar sustancialmente la historia de las víctimas y victimarios, para el entretenimiento del tipo del espectador mayoritario que lo consuma, además de que suceden incluso con décadas y continentes de “distancia”. Sin embargo, pueden ser medios de propaganda peligrosos, para fomentar prejuicios que lleven a la sociedad a permitir el “derecho penal del enemigo”, es decir, un tipo de sistema judicial que está más interesado en castigar o absolver grupos poblacionales enteros -sea la razón que sea-, en vez de impartir justicia en cada caso.






















Comentarios
Publicar un comentario